Cuando escuchamos una nota musical no estamos en realidad escuchando un sonido aislado, sino un conjunto de sonidos. La suma de estos sonidos simples, denominados armónicos, da como resultado lo que nosotros percibimos como una nota musical.
En la siguiente imagen podemos ver la representación de los armónicos en el pentagrama con el número de armónico en la parte superior.
Las frecuencias de los armónicos son múltiplos del sonido llamado fundamental, que es considerado el primer armónico.
Si doblamos el número de armónico tendríamos una distancia de octava, o lo que es lo mismo, habríamos doblado su frecuencia obteniendo así la misma nota, pero una octava más alta.
En el ejemplo los armónicos 1, 4, 8 y 16 corresponden a la nota do en sus respectivas octavas.
Las notas de color negro tienen una afinación que no corresponden exactamente en altura con las notas del mismo nombre que usamos en el sistema temperado. El armónico trece se encontraría a mitad de camino entre los dos sonidos aquí representados como la bemol y la becuadro.
Es imprescindible el conocimiento de cómo esta formado el sonido de una nota, ya que éste nos dará una mejor comprensión de cómo funciona el sistema musical basado en una escala temperada como lo es el occidental.
Por ejemplo, si sumamos los armónicos del 1 al 6 y los aproximáramos todo lo posible entre ellos, nos quedaría la siguiente disposición:
Éste es el acorde tríada de do mayor. El acorde mayor es el más estable de los acordes tríadas y, debido a su relación con la composición de la serie armónica, tiene esa fortaleza sonora y estabilidad.
Es un ejemplo de cómo el conocimiento de los armónicos nos aporta una mejor comprensión de lo que está ocurriendo cuando creamos acordes o analizamos la música en un sentido vertical.